
Criadas y señoras, una novela sobre la relación entre un grupo de empleadas del hogar afroamericanas y sus jefas blancas en el Misisipi de los años sesenta, presenta los ingredientes clásicos de los éxitos de masas: el libro presenta a una serie de mujeres luchadoras enredadas en un argumento que engancha desde la primera página, malos de los de toda la vida y un cierto toque de lección de historia.
La novela, debut literario de Kathryn Stockett, encierra también la historia del sueño de todo aspirante a escritor hecho realidad: tras ser rechazado por casi 50 agentes, el manuscrito cayó en manos de una filial de Penguin que se encargó a auparlo con energía a las librerías, donde encandiló a los lectores. Desde que en febrero saliera a la venta en los Estados Unidos, Criadas y señoras ha sido recibido con los brazos abiertos por clubes de lectura y blogeros que no dejan de recomendar la obra a sus amigos.
Todo esto ayuda a entender por qué Criadas y señoras –que algunos entusiastas comparan con Matar de un ruiseñor de Harper Lee– se mantiene semana tras semana en lo más alto de varias listas de ventas, a pesar de encontrarnos en una temporada plagada de autores de renombre en los últimos tiempos. En la lista de obras de ficción más vendidas que publica el The New York Times, la novela de Kathryn Stockett lleva desde agosto entre las cinco primeras, codeándose con los éxitos de Dan Brown, Michael Connelly, Patricia Cornwell o Nicholas Sparks.
«Está funcionando y todo apunta a que seguirá haciéndolo», comenta Vivienne L. Jennings, co-propietaria de Rainy Day Books, una librería independiente de Fairway, en Kansas.
Según Nielsen BookScan, herramienta de análisis de mercado capaz de registrar el 70% de las ventas en minoristas, Criadas y señoras ha vendido 445.000 ejemplares. Sessalee Hensley, encargada de la sección de ficción de Barnes & Noble, la mayor cadena de librerías de los Estados Unidos, afirmó que el número de ejemplares vendidos por semana va en aumento desde agosto, «gracias al boca a boca».
La editorial que publicó la novela, Amy Einhorn Books, una filial de Penguin Group USA, ha retrasado a junio la publicación de la edición de bolsillo, prevista inicialmente para febrero del próximo año. «Ha calado hondo», afirma Amy Einhorn, cuya editorial comenzó a andar con Criadas y señoras como título inaugural, «la gente se apasiona con el libro».
La novela presenta a tres narradoras. Dos, Aibileen y Minny, son empleadas del hogar de color que trabajan en casas de familias blancas de Jackson; la tercera es Skeeter, una joven blanca que sueña con ser escritora, deseo que choca con las expectativas de su estricta madre y de sus conservadoras amigas de la infancia, para una de las cuales trabaja Aibileen.
Skeeter intenta impresionar a una editora de Nueva York presentándole una idea original para un libro, y convence a las criadas para que hablen de su trabajo en las casas de los blancos, en una época en la que algo tan sencillo como contar la verdad suponía un gran riesgo.
A través del íntimo retrato de las relaciones entre las criadas, sus señoras y los niños a los que cuidan, Criadas y señoras atrapa al lector, al que le parecerá estar asomándose a un periodo oscuro de la historia de los Estados Unidos.
«No me podía creer lo furiosa que me ponía a medida que iba leyendo», comenta Melissa Vasquez, una bloguera de treinta años en Ingleside (Texas). En su blog, Coffee, Books and Laundry (Café, libros y lavadoras) (melissa-coffeebooksandlaundry.blogspot.com), escribió: «No puedo parar de recomendar Criadas y señoras. Si todavía no lo has leído.